martes, 24 de diciembre de 2013

De cero

Me replanteo si pasar página y escribir nuestra historia de nuevo o si directamente cambio de libro y definitivamente termino con la historia. Suelen decir que segundas partes nunca fueron buenas, pero para mi las segundas partes han sido las mejores, fijaros en las películas muchas de ellas en su segunda parte mejoraron ¿Y los libros? Terminas el primero y ya estás en la tienda con el otro ejemplar en la mano porque te ha enganchado y quieres más. Opino que realmente no es una segunda parte, si no una segunda oportunidad, todos nos merecemos una, y si sabemos aprovecharla saldrá bien. 
Me gusta mucho pensar en las películas en donde dos ex se encuentran después de años y años, y se enamoran de nuevo, el chico era el mítico machito que se iba con todas y ella era la chica tonta enamorada que nunca superó la relación. Se encuentran y ella está prometida, él sin embargo soltero porque nunca consiguió encontrar a alguien mejor que ella, lo bonito es el final, cuando ella hace caso a sus sentimientos y decide ser feliz, porque a veces con la única persona que eres feliz es la que te ha echo daño y ha tardado tiempo en darse cuenta. 
Luego regreso a la vida real y asumo que eso solo pasa en las pelis, hasta que una noche volviste...

lunes, 23 de diciembre de 2013

Tu eres mio y yo tuya

Ven a buscarme una noche y llévame a un lugar que no olvide en mi vida, hazme sentir única, vuelve a hacerme sonreír como acostumbradas a hacerlo.
Joder chico parece que no te das cuenta que te echo de menos. Te quiero tanto.

martes, 26 de noviembre de 2013

¿Si nos quedamos un minuto más?

Aquel momento era como la última nota de una canción, como el final del cucurucho de helado, como todo aquello que te encanta empezar pero no quieres que se termine. Pero allí nos encontrábamos sentados en la sala de espera de la estación de tren, mirándonos como si de un desconocido se tratase, mi cara reflejaba el miedo y el nerviosismo que corrían libremente por mi cuerpo y en la tuya no podía ver nada, siempre habías sido así de seco, era tan difícil saber qué te rondaba por la cabeza o cuáles eran tus preocupaciones... 
Se oye el sonido que producen las ruedas rodando por las vías debajo de un tren que parte lejos, supongo que ya de antemano tenía asumido que iba a pasar y qué mejor sitio que una estación para terminar con este viaje, para separarnos, hacer un transbordo y empezar una nueva vida sin ti. Y así fue, nos levantamos con destinos diferentes y nos dijimos un último adiós con un sabor muy amargo y justo en ese momento me giro valientemente.
- ¿Y si nos quedamos un minuto más? - un último minuto en tu compañía después de tanto vivido, después de tanto amor un último minuto era lo menos que podíamos hacer el uno por el otro. Volvimos a sentarnos en el mismo banco, justo en el mismo sitio, callados, sin nada que decir por el miedo y el orgullo que paralizaba nuestro cuerpo. Y así fue que terminó el minuto y tuvimos que decirnos adiós. 




                                                                                             "Yo aún te echo de menos"

jueves, 5 de septiembre de 2013

Día 325 04:50 p.m.

- M ¿Te has fijado en el tío que ha llegado nuevo?
- Sí, se sienta a mi lado en Historia.
- Vaya pringado, va vestido a la moda y tal y a las tías les parece mono pero tiene pinta de friki y de ser un marginado.
- Déjale en paz Tom, acaba de llegar nuevo y lo que menos necesita es que ahora llegues tú con tu arrogancia y tus aires de superioridad y le estropees el poder hacer amigos.
- Te gusta.
- No, simplemente me ha parecido majo.
- Te gusta.- le lanzo un cojín del sofá pero lo esquiva rápidamente.
- Lárgate imbécil.
Odio cuando mi hermano se comporta de esa manera, pero que le voy a hacer, no está en mis manos cambiarle, o al menos no puedo si el no pone de su parte.
- ¿Por cierto como se llama?
- Travis
- Ah.- se hizo un silencio largo e incómodo hasta que Tom volvió a la carga contra T.- Atenta a mi problema de matemáticas ¿Qué tenemos si multipicamos por cero a Travis? ¡Cero!
- Muy ingenioso, como se nota que sigues viendo los simpson todos los días.
Tom se marchó cabreado por haberme metido con su lado infantil y por darse cuenta de que la broma que hizo era mala no, lo siguiente.
Son casi las cinco y mis padres aún no han llegado a casa así que cómo no, me toca hacer la cena de nuevo, me estoy replanteando pedirle a Tom que la haga él ya que no cocina nunca, segundos más tarde descarto la idea 1: Valoro mi casa y todas las cosas que hay dentro, que en este momento me incluye a mí. Y 2: no quiero cenar algo chamuscado y con olor a pedo.
Dos minutos más tarde ya estoy agarrando la sartén para freír unos huevos fritos, bacon y unas hamburgesas congeladas que encontré en el frigorífico. No soy una gran cocinera pero por lo menos lo que cocino está comible y sabe bien.
Habitualmente cuando mis padres no están en casa a la hora de preparar la cena significa que no estarán para cenar, no me molesto en hacerles sus dos platos de comida, pero aún así lo dejo todo fuera del frigorífico para que si llegan y no han cenado puedan prepararse la cena.
Durante la cena Tom está muy callado, sé que en realidad está pensando en cómo tocarme las narices respecto a T. Terminamos de cenar y dejo los platos en el fregadero, ya que son dos y no voy a poner un lavavajillas para dos platos encargo a Tom que los limpie, los seque y los deje de nuevo en su sitio. Subo a mi santuario y agarro mi portátil, que huele a nuevo todavía, y miro las nuevas notificaciones que tengo en facebook, un par de mensajes de A hablándome de su nuevo fichaje, un tío del equipo de natación, musculado, de pelo rubio y con pecas, el chaval es mono y además tiene un cuerpazo. Además de los mensajes de A tengo un par de peticiones nuevas, en ese momento T vuelve a mi cabeza y no sé porque en lo único que pienso es que una petición sea suya, clico sobre el icono y me llevo la decepción ninguna de las dos es de T, si no de dos chicos que juegan en el equipo de fútbol americano, que hoy me pidieron el FB, cómo no me habría acordado de ellos... Acepto las dos peticiones y vuelvo a dejar el ordenador de lado para escribir mis realidades en el diario.
Realidades: Desde luego que no conocí al amor de mi vida, todavía no ha aparecido ningún cachas rubio de ojos verdes y con cerebro... Supongo que tocará seguir esperando, pero yo no me desanimo, se que algún día aparecerá ese alguien que me robe la respiración y con el que pueda decir: "En mi defensa he de decir, que el me sonrió primero". A VER SI ESE DÍA LLEGA PRONTO C*****S.
Lanzo el diario a saber donde y me tumbo en la cama mirando hacia el techo, como si hubiese algo ahí que me absorbiera por completo, al final acabo quedándome dormida y sólo me despierto con las voces que están dando mis padres al entrar por casa, cada día me acostumbro más a que estén peleándose siempre. Supongo que ahora tocará una de dientes, pijama y a la cama. Buenas noches.

"Tú cuida tus pasos que ellas estarán al acecho"


domingo, 1 de septiembre de 2013

De aquí al cielo

Puedo comparar ese momento en la hierba contigo a estar en completa armonía con todos los planetas. Y es que quién me iba a decir a mi, que después de todo eres tú, él que ha hecho latir mi corazón de nuevo, él que me hace sentir cosquillas en el estómago, y él que me alegra el día con dos "te quiero". 


"De aquí al cielo cariño"


lunes, 26 de agosto de 2013

Aprendemos con el tiempo y las heridas de guerra

Mil veces he caído y mil veces más caeré, así es mi vida una constante montaña rusa, variante en la altura de sus caídas y bajadas. Aunque realmente no importa las veces que caiga si no las veces que me levante con ganas de seguir luchando por no caer y subir y subir en la línea de la felicidad. De momento aquí sigo, con heridas, magulladuras y algún que otro tipo de marca física debido a mis habituales caídas, me he levantado una y otra vez y cada vez que lo he hecho he aprendido una nueva lección.
Después de tanta caída empecé a comprender que no podría apreciar lo bueno de la vida si no vivo también cosas malas. Por eso opino que aprendemos con el tiempo y las heridas de guerra. Porque el tiempo nos hace cultivar la paciencia, nos hace recuperar las ganas de seguir adelante, la fuerza de voluntad, cultiva nuestra madurez y nos ayuda a curar viejas heridas, y las heridas de guerra son todas aquellas cicatrices de las cuales no nos hemos podido librar, cómo esa espinita que se nos queda en el corazón después de una ruptura, porque las vemos y recordamos lo pasado, nos damos cuenta de los errores que no debemos cometer de nuevo y algunas de ellas nos dan fuerza para seguir adelante.


"Por muy fuerte que sea la caída saca todas tus fuerzas y levántate, merecerá la pena"